Wimbledon 2008: Nadal tuerce la historia

Si había un torneo, solamente uno, que el suizo Roger Federer hubiera podido elegir para recuperarse del bajón tenístico, físico y anímico más grande de toda su carrera ese hubiera sido, sin lugar a dudas, Wimbledon.
Apenas con el Torneo de Estoril y el de Halle sobre sus espaldas, y con sonadas derrotas ante Rafael Nadal, el helvético apostó el todo por el todo su recuperación al torneo de tenis más tradicional de todos, certamen en donde se siente más cómodo que en ningún otro.
Sin embrago, grandes ilusiones pueden acarrear grandes decepciones. Y Wimbledon 2008 representó una enorme ilusión para el suizo, todavía número 1 del mundo.
Nadal lo había anticipado en 2007: sería más sencillo, si es que cabe esta palabra, para él destronar a Federer en césped que para el helvético desbancar al mallorquín sobre tierra batida.
La final llegó y fue épica.
Magia, talento, sacrificio, estirpe de campeones, lluvia, detenciones para agigantar aún más la angustia, y enorme triunfo de Nadal (6-4, 6-4, 6-7(5), 6-7(8) y 9-7) en el que fue considerado como el partido de tenis más grande de todos los tiempos.
Las palabras sobran…
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